martes, 2 de mayo de 2017

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Mayo es junio y junio es julio. Aún en esta loca avenida, levanto semillas que guardo cuidadosamente en casa. Algunos niños corren, pero son lxs jóvenes quienes más felices se ven. ¿Cuántas frustraciones cargará esa mamá que se para cerca de mí a esperar a su hijo; igual que yo al mío? Casi siempre, la misma anciana sentada en su silla, palmea sus débiles manos y me hace señas. Mayo está cerca de  junio y junio está cerca de julio cuando partió papá. ¿Cuánto más seguiré pensando en lo que (nos) faltó? 

4 comentarios:

  1. Mayo, Junio, Julio..., hay que tener calendario para contar el tiempo. Si no lo "hubiese" tal vez descubriésemos que tampoco hay tiempo!

    Un relato natural de cosas cotidianas...

    ¿Cuánto más?... Pues creo que dependerá de ti, como con el tiempo y el calendario. Si no hay uno, el primero, el "pensamiento", tal vez no "haya" el segundo...

    Abrazos, Yeka. Una buena reflexión!

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    1. Gracias Ernesto. Abrazo para ti también :)

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  2. Estuve de vacaciones, recorriendo mis lugares de siempre, con mi gente... me gusta levantarme en la noche y mirar la casa familiar en silencio, la casa que a pesar de las remodelaciones sigue con el sabor de ayer, guardando los pasos de mi papá que ya no esta... te comprendo Yeka!!! un abrazo

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